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La etiqueta del sexo

“Los secretos de alcoba no se ventilan, y que cada quien haga tanto ruido como le plazca”
KH

Del sexo se habla mucho:  cómo ser mejores en la alcoba, cómo conquistar a la persona que te gusta, cómo tratar de mantener viva la llama de la pasión… Pero lo que a mí me interesa abordar hoy es la etiqueta en torno al sexo. Los “buenos modales”, por decirlo así, que le debemos y que nos deben a las personas con las que tenemos sexo, ya sean nuestras parejas fijas o casuales.

Lo básico…

Comunicación. Lo más importante cuando se trata de dos o más personas es comunicarnos. Esto involucra ser honesto, asertivo, preguntar, no juzgar y, sobre todo, no lastimar (también se puede lastimar verbalmente).

Empatía. Preocuparte siempre por las necesidades de tu pareja, no sólo las tuyas. Puedes halagar y hacer sentir deseado al otro para hacer sentir bien a tu pareja. Hazle sentir que te place su compañía.

Respeto. Jamás ridiculices a tu pareja aunque sepas que no la volverás a ver. Ni antes ni después del sexo se debe mencionar a otras parejas, y mucho menos hacer comparaciones o criticar el cuerpo o los gustos del otro.

Gozo. Una noche en compañía viene con risa, placer, emoción.  Entre más cálido y natural seas, más ayudarás a la otra persona a disfrutar el tiempo contigo. Olvídate de las películas XXX, ¡No tienen nada que ver con el verdadero placer!

Discreción. Sé discreto; seas hombre o mujer, presumir de tus encuentros sexuales es inaceptable, pues involucra la privacidad a la que la otra persona tiene derecho.

Etiqueta del “antes”

¡No te quedes dormido inmediatamente después de tener sexo!

1. Aseo meticuloso. Un buen baño, o en su defecto una limpieza local y manos escrupulosamente limpias, así como un aliento fresco es la mínima cortesía que podemos dar a nuestra contraparte. Esto no significa bañarse en perfumes, pues a muchas personas les parece más excitante un aroma natural que la fragancia más cara; pero tampoco es correcto despedir un olor de sudor o de comida demasiado especiada.

2. Ambientación. Aunque no es indispensable, se vale y se recomienda un rico vino, música relajante, velas, un baño de burbujas… en fin, cualquier cosa que cree una atmósfera íntima. Como mínimo, que el lugar del encuentro esté limpio y ordenado. Esto generará un ambiente que te ayudará a disfrutarlo más.

3. Protección. Ambos sexos deben protegerse de un embarazo no deseado o de ETS. Si no lo planeas con anticipación, te será más difícil tener sexo seguro. NO te arriesgues y, desde luego, no tienes por qué aceptar sexo no seguro. Es tu salud y tu tranquilidad la que está en juego. Por ello, no temas preguntar, ni te apene ser el primero en sacar el condón. Ojo chicos: a algunas chicas les cuesta trabajo ser ellas las que mencionen el tema, así que nunca está de más que tomen la iniciativa en ese aspecto.

4. Sinceridad. Ejemplo: si tú solo quieres un “one-night stand”, el otro debe ser alertado de no esperar una relación formal o viceversa. Claro que a veces las cosas se dan antes de verbalizar mucho: pasión desbordada con alguien que apenas conoces. En tal caso, trata de no levantarte e irte sin haber establecido un diálogo mínimo, para que no haya sorpresas desagradables. Si no se dio la ocasión de sincerarte antes, en algún momento tendrás que hacerlo ¡no hay excusas!

5. Si ya tienes una pareja. Indudablemente a casi todos nos gusta saber el terreno que estamos pisando y a nadie le gusta sentirse engañado. A ti tampoco ¿no? Hay muchas formas de “poliamor” que son actualmente aceptadas y asumidas por muchas personas, y mientras sea entre adultos y sea consensual, se debe respetar. Lo que no es correcto es inducir al engaño y mucho menos mentir abiertamente. Si solo hasta después de haber tenido sexo informas a tu pareja sexual sobre tu estado civil, ¡no estás jugando limpio!

Etiqueta del “durante”

No creo que haya etiqueta como tal, pues la experiencia sexual es amplísima y de esta forma debe descubrirse. En todo caso, la etiqueta diría que todo lo que se haga debe ser con responsabilidad, con naturalidad, de común acuerdo, sin nada que haga al otro sentirse incómodo o inseguro. Si no te nace hacerlo, no lo hagas y no accedas a nada “por compromiso” o “por presión”.  Recuerda que se vale de todo, siempre y cuando las personas involucradas estén de acuerdo.

Etiqueta del “después”

1. Preguntas incómodas. No preguntes “¿te gustó?” o “¿Cómo estuve?”, pues hay cosas que se saben sin preguntar. Mejor preocúpate por disfrutar y por hacer disfrutar a tu pareja.  Tampoco “¿cuántas parejas has tenido?”, no es de tu incumbencia.

2. Atención. Dale a tu pareja tu atención completa. Se vale y se recomienda antes y después de la relación los abrazos, los besos, la caricias, decirse halagos y/o una pequeña plática divertida. Y por favor, no tele, no llamadas,  no dormirse inmediatamente después del sexo  (¡y menos durante!) y no Twitter… Obviamente nada de frases como: “¿Te pido un taxi?” o “Ya es tarde ¿no?”.

3. Llamada del día siguiente. Si seguiste el punto 4 de la Etiqueta del “Antes”, no habrá problema, pues esta llamada será una consecuencia de los términos en que se planteó el encuentro. Si no la seguiste, al no plantear tus expectativas, hay un margen de probabilidad de que uno de los dos se sienta desilusionado, ofendido o molesto. En caso de duda, nunca está de más un poco de cortesía, siempre y cuando no mandes implícitamente el mensaje de un interés que no tienes.

Momentos incómodos

Las caricias y el coqueteo previo son básicos.

A veces tu cuerpo y tu mente tienen su propia agenda: en medio de la pasión le dices a tu pareja el nombre equivocado o expeles un gas; quizá estás nervioso y no logras la erección o la lubricación; incluso puedes llegar a una gran incomodidad porque “quieren llevarte” (metafóricamente) a donde no quieres ir. En todos estos casos, la mejor etiqueta es hablar. Si hay lugar para el humor, qué mejor, pero si te sientes vulnerable o presionad@, lo mejor es  hablar con seriedad, exponiendo lo que sientes de la manera más asertiva posible.

Conclusión

Una buena regla es no dejar cosas ambiguas, para que no haya falsas expectativas. HABLAR y comunicar lo que cada quien quiere más allá del sexo es la mejor etiqueta del sexo… y para la vida en general.

Si todavía tienes algunas dudas del comportamiento que deberías tener este momento tan personal, te podemos asesorar en éste y otros temas de etiqueta y protocolo.

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